Gráfico por Michelle Nelson
Gráfico por Michelle Nelson

Un corazón palpitante, los músculos tensos y el rostro empapado de sudor pueden ser lo que la mayoría de las personas se imaginan de alguien que tenga miedo. Aunque estas son manifestaciones físicas de tener miedo, hay muchas cosas que pasan en el cuerpo que permite estas cosas.

El sistema nervioso simpático, responsable de la reaccion de lucha o huida, se puede activar cuando una persona está en una situación de miedo o  potencialmente mortal. Según Bill Robertson, profesor asistente de College of Health Professions de Weber State University, este sistema nervioso simpático puede activarse por situaciones diferentes.

Robertson dijo que el sistema nervioso simpático aumentará los sentidos de la persona que tenga miedo.

“Sus ojos pueden llegar a estar dilatados”, dijo Robertson. “El corazón trabajará más fuerte y bombeará la sangre más rápido”.

Las personas, cuyo sistema nervioso simpático es activado, respirarán más fuerte con el fin de suministrar más oxígeno para el cuerpo. También pondrán sentir que los músculos se tensarán y los que no son esenciales para la vida, como la digestión, podrían dejar de funcionar por el momento.

“Su cuerpo no se preocupa por la digestión de esa carne que acaba de comer cuando estás en la acción de lucha o huida”, dijo Theresa Kay, quien tiene un doctorado de filosofía de psicología clínica y es profesor de psicología de Weber State University.

Cuando está en la acción de lucha o huida, el cuerpo está más concentrado en que la sangre y el oxígeno lleguen a las partes más importantes del cuerpo, como las piernas o los brazos, que se utilizan para luchar o huir.

Según Kay, el hipotálamo es lo que se inicia la reacción de lucha o huida.

“El hipotálamo decide si es un peligro o no”, dijo Kay. “Si el hipotálamo considera que no es un peligro, entonces no tenemos la lucha o huida”.

La activación de este sistema nervioso puede provenir de una amplia variedad de lugares. Este sistema tenía un papel clave en el desarrollo de los seres humanos modernos, activando cuando se acercó una tribu diferente o un animal salvaje para atacar. Es, en cierta medida, responsable de nuestra propia sobrevivencia.

Kay dice ahora este sistema nervioso puede ser activado por algo tan simple como recibir una advertencia del jefe o no escuchar una alarma en la mañana.

“No hay mucha capacidad de diferenciar entre lo que es un peligro para nuestra sobrevivencia y lo que no”, dijo Kay.

Sin embargo, si el hipotálamo reconoce el peligro, Kay explicó, se enviará un mensaje a la glándula pituitaria. Entonces la glándula pituitaria enviará un mensaje, en forma de hormonas, a las glándulas suprarrenales, que expulsa adrenalina.

“Si se enteró que se pasa la adrenalina con montañas rusas o películas de miedo,” Kay dijo que “ese es el sistema que se ha activado.”

Una vez que el sistema nervioso simpático termina, el sistema nervioso parasimpático, que ralentiza y estabiliza la respiración y el ritmo cardíaco, entra en acción. Según Kay, este sistema ayuda a la persona a calmarse después de los efectos del sistema nervioso simpático.

“Los sistemas, en cierto modo, se equilibran entre sí”, dijo Kay.

Más bien, la frase “se murió de miedo” puede ser popular, especialmente durante Halloween, no es probable que una persona sana podría tener tanto miedo como para morirse.

De acuerdo con Kay y Robertson, sólo aquellos con condiciones preexistentes, tales como problemas cardíacos o pulmonares, son propensos a sufrir de otros problemas de salud después de un susto.

Valerie Gooder, profesora del departamento de enfermería, dijo que nunca ha visto a personas que llegan a tal punto.

“De mis 20 años como enfermera en cuidados críticos, nunca me he encontrado con alguien que ‘se murió de miedo’ “, dijo Gooder.

Traducido por Taran Wheeler

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