Bill Robertson y su equipo ofrecen atención médica gratuita a los niños en Ghana.
Bill Robertson y su equipo ofrecen atención médica gratuita a los niños en Ghana.

Si bien los avances y mejoras en la calidad de vida tecnológicos han llegado a África en las últimas décadas, la vida cotidiana en este continente sigue siendo un misterio extraño para muchos estadounidenses.

Bill Robertson, profesor asistente de atención de emergencia y rescate en la Universidad Estatal de Weber, viajó a Ghana este verano para investigar y ayudar a mejorar la forma en que el personal médico local responde a los desastres y otros accidentes.

Lo que él no sabía al principio de su viaje de cinco semanas, fue que la historia se desplegaria ante sus ojos.

El 3 de junio, una severa inundación golpeó Accra, capital de Ghana. Como resultado de la inundación, una estación de servicio explotó lo cual provocó el incendio de toda una comunidad, matando todo lo que estaba a su paso y entre 100 y 200 hombres, mujeres y niños .

“No fue un buen momento para estar allí, pero eso sin duda mostró las deficiencias en la respuesta de emergencia en los países en desarrollo y cómo contribuye a tanta muerte y sufrimiento”, dijo Robertson.

Robertson y los demás miembros de su grupo de voluntarios de WSU  estaban sólo a unas pocas millas de distancia, cuando la ruidosa explosión despertó gran parte de la ciudad en medio de la noche.

Muchos ghaneses viven en casas como estas. (Foto:Bill Robertson )
Muchos ghaneses viven en casas como estas. (Foto:Bill Robertson )

Robertson, quien fue capaz de ayudar a sus colegas de Ghana en los esfuerzos de rescate, se dio cuenta de la falta de formación y entrenamiento  en los rescatistas locales. “Hubo retrasos significativos en el tratamiento para aquellos que fueron rescatados”, dijo.
Incluso después de que se encontraron y recibieron tratamiento inicial los supervivientes heridos de la explosión, la lucha había apenas comenzado para muchos de ellos .

“Debido a la deficiente infraestructura hospitalaria en Ghana, muchos de los que fueron transportados perecieron debido a las capacidades limitadas en los hospitales”, dijo Robertson, quien agregó que es probable que muchos de los sobrevivientes todavía sufren hoy de infecciones resultantes de un tratamiento inadecuado después de quemaduras.

Mientras que el viaje de Robertson fue dominado por las consecuencias de la explosión, cree que para países como Ghana, mucho más que las vidas afectadas por éste evento está en juego .
” La mejora de la salud mundial consistirá en mejorar una red muy amplia de los déficit que se va a exigir  las iniciativas de las partes interesadas en todo el mundo, tanto públicos como privados”, dijo Robertson. ” Es una tarea de enormes proporciones e inconmensurable por decir lo menos”.

Robertson dijo que su viaje y la investigación que llevó a cabo en Ghana mostraron que la negación o el fracaso en el cumplimiento de esta tarea resultará en graves consecuencias para la población mundial en su conjunto. Alentó a la cooperación entre el personal de emergencia y el personal médico de ambos, países desarrollados y países en desarrollo.

La destrucción se expandio hasta  Accra, Ghana, después de que una estación de servicio explotó el 3 de junio (Foto : Bill Robertson )
La destrucción se expandio hasta Accra, Ghana, después de que una estación de servicio explotó el 3 de junio (Foto : Bill Robertson )

“Mi esperanza es que podamos colaborar con países como Ghana con el fin de compartir la formación, los recursos y la experiencia que hemos adoptado en los Estados Unidos durante la última década para ayudar a avanzar en los sistemas de emergencias médicas en las áreas en  desarrollo del mundo”, dijo Robertson, quien agregó que un enfoque bien redondeado a esa forma de ayuda al desarrollo será necesario.

“Es bastante inútil contar con un sistema efectivo que puede tratar y transportar a un paciente críticamente enfermo o herido al hospital, cuando el propio hospital no es capaz de cuidar adecuadamente del paciente”, dijo.

Con viajes humanitarios anuales a Ghana, la organización “La caridad Beyond Borders”, que también facilitaron el viaje de Robertson, tiene como objetivo ayudar la situación de los sistemas médicos en África Occidental. Estudiantes de WSU han participado en estos proyectos, entre ellos Frank Gilchrist, quien viajó con Robertson este año.
Si bien sigue habiendo problemas en esta parte del mundo, Robertson también encontró que hay mucho que aprender de los africanos.

“La gente de África Occidental son una gente hermosa, cariñosa, una población acogedora y llena de recursos, que a pesar de sufrir las muchas enfermedades que vemos todos los días en los medios de comunicación, siguen perseverando”, dijo Robertson. ” Es mucho lo que podemos aprender de ellos acerca de la cultura, la familia, la comunidad y la humanidad”.

Translated by Ingrid Maldonado

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